El coraje del Pipa

Gonzalo Higuaín llegó al Real Madrid en el mercado de invierno del 2006 bajo el mandato de Ramón Calderón. Con tan solo 18 años cruzó el charco para enfrentarse a uno de los retos más importantes de su carrera; ser jugador de uno de los clubs más importantes de Europa.

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El Pipa no ha tenido un camino de rosas dentro del club blanco. No llegó al Madrid con cartel de estrella (como lo hizo Benzema en su momento), tampoco es un futbolista que fichara Florentino, no firma grandes campañas de publicidad y no es un icono de la categoría de Cristiano Ronaldo, Kaká o en su momento Beckham.

Higuaín es un chico sencillo, humilde y discreto en su vida privada. Estos valores le han llevado a ser el futbolista que hoy en día es partiendo desde abajo, sin ayudas ni facilidades. Desde que llegó al Madrid no se le consideró jugador para el once titular, pero gracias a su coraje y afán de superación, todos los entrenadores que han pasado por el banquillo blanco le han dado la oportunidad. Esto le ha servido para finalizar las temporadas como uno de los delanteros titulares del Real Madrid.

El año pasado cuando se preveía una explosión de Benzema en la delantera, Higuaín le arrebató el puesto a base de goles y esfuerzo. Mourinho en aquel momento fue muy claro :”El problema de Benzema no soy yo, es que tiene a Higuaín que lo está haciendo muy bien”. Y así fue, Higuaín comezó saliendo de inicio, marcando goles y dando asistencias, pero una lumbalgia lo retiró de los terrenos de juego durante casi 6 meses. El Pipa, sabiendo lo que se jugaba retraso al máximo su operación, pero no puedo evitar lo inevitable. Durante el verano jugó la Copa América con Argentina, y
vimos a un Pipita muy alejado de su mejor momento físico y futbolístico, pero parece que el tiempo pone todo en su lugar.

La última semana ha sido para Gonzalo un premio a su esfuerzo y a su trabajo. Ha marcado 6 goles en los dos últimos partidos, o lo que es lo mismo 2 hat-trick seguidos, algo que pasa muy raras veces (3 con el Madrid y otros 3 con la
selección argentina).

No estamos hablando de un Messi en cuanto a calidad, ni tampoco de un Özil en visión de juego, estamos hablando de un jugador de coraje, de fe y de raza, que son necesarios para  que un equipo esté bien conjuntado.

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