España alcanza la gloria
La noche del domingo 11 de julio de 2010 pasará a los anales de la historia del fútbol español. La selección española se proclama, por primera vez en su historia ,como campeona del mundo al vencer a Holanda en la prórroga con un gol de Andrés Iniesta.

“Sufrimiento, emoción y lágrimas” así se podría calificar la final que vivimos el domingo entre España y Holanda. Nunca antes en la historia del fútbol español se había vivido algo igual, y es que hoy, en cada rincón del territorio español se respira fútbol. De Norte a Sur, desde la costa gallega hasta la costa levantina, pasando por las dos Castillas, España está de fiesta. Han tenido que pasar 90 años en la historia de los mundiales, para que la selección española se alzara con el preciado trofeo. Ese que solo tienen los elegidos.
A las 8.30 de la tarde, con puntualidad británica, comenzaba la final del Mundial de Sudáfrica entre España y Holanda.Ya en el túnel de vestuarios se masticaba la tensión por parte de los equipos, algo grande iba a pasar.
El partido empezó bien para el combinado español con un par de claras ocasiones de gol, una de Ramos y otra de David Villa, las cosas parecían ir encaminadas, cuando los Orange decidieron desplegar un juego sucio, violento y victimista.
El colegiado comenzó a ser protagonista de la final, castigando a partes iguales el juego de las dos selecciones, muy mal pintaba la cosa. De nuevo, nos recorría ese halo de injusticia, de desazón, de sinsentido que hemos vivido tantas veces en mundiales anteriores. España aguantó la violencia naranja estoicamente, sin salirse del partido, jugando a lo que saben: tocar el balón como nadie. Una patada espectacular de “Karate Kid, De Jong” sobre Xabi Alonso, nos hizo estremecer, pero teníamos que seguir jugando, teníamos que hacer nuestro partido, y recurrimos a la épica.
Los hombres de Vicente del Bosque aguantaron el tirón y respondieron con fútbol al juego sucio de Holanda, pero el gol no llegaba y entrabamos en la prórroga. Pasaban los minutos y ganar el Mundial era cuestión de orgullo, hasta que en el minuto 117 del partido, llego él. Andrés Iniesta recogió un pase de Cesc en la frontal y con la pierna derecha fusiló al meta holandés.
Ese disparo lo empujamos 46 millones de españoles. Iniesta marcaba para España y España se rendía al de Fuentealbilla. Llegaba el gol y con él la gloria, pero todavía tendríamos que sufrir tres interminables minutos hasta que Howard Webb pitara el final del partido.
Holanda se encerró en el área de Casillas, pero ayer, el Dios del fútbol se volvió a poner la Roja. Tras tres minutos que fueron tres horas, el colegiado pitó el final. El resto ya lo saben, no hay palabras para describirlo. España entraba en el Olímpo del fútbol con las lágrimas de Casillas y la euforia de Iniesta. El sueño se había cumplido.
Y es que la historia del deporte rey le debía un campeonato a España, y qué mejor que el de 2010. Siempre permanecerá en nuestra retina, los goles de Villa, el penalti que Casillas le paró a Cardozo y el mano a mano que le sacó a Robben, el gol de Iniesta en el último suspiro, la templanza de Del Bosque, la patada que sufrió Xabi Alonso, las predicciones del pulpo Paul y el beso de Iker a Sara… Todos estos momentos están ya escritos en la historia del fútbol, el año en que España bordó sobre el escudo su primera estrella como Campeona del Mundo.