XVI Noche Flamenca de San José Obrero: LA TENAZ ASOCIACIÓN DE VECINOS LE HACE UN CORTE DE MANGAS A LA CRISIS

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Y así es, después del esfuerzo multiplicativo que unos y otros  -junta directiva dignísimamente encabezada por Ángel Calleja y apoyada por innumerables vecinos- han tenido que hacer para poner en programa unas enjundiosas fiestas patronales, en las que como viene siendo preceptivo no falta el flamenco de altura.

Y a eso voy, al flamenco por derecho. Un cantaor que, aunque despacio, inexorablemente está llamado a ser referente de generaciones venideras. Pedro Cintas Rodríguez, pacense de La Albuela, de treinta y seis años, nieto de Francisco, hijo de Pedro y sobrino de Ventura, todos ellos cantaores aficionados que emulaban a la perfección al rey de la Ópera Flamenca, el eximio Pepe Marchena. Qué duda cabe que a pesar de lo cuestionado que pueda resultar el marchenero es una garantía de calidad.

Ese es el equipaje con el que nuestro cantaor de hoy inicia el camino a los veintidós años en la peña “La Antigua de Mérida”, para nutrirse y crecer día a día con Manuel Torre, Antonio Mairena y sobre todos los demás con Calixto Sánchez.

Actualmente estamos ante un cantaor hecho, redondo y dominador de las formas desde las facultades musicales y desde el conocimiento. Decía Federico Vázquez hace cuatro años en sus “Flamengrafías”: “Poseedor de unas facultades vocales con una fuerza tremenda que le hacen, a veces, rebosar algo los cantes”. ¡Que forma más bonita de decir que tenía dificultades para controlar su torrente de voz! Pues bien, eso ahora es agua pasada. Pedro Cintas es un auténtico dominador de los tonos bajos y medios sin perder un ápice de los altos. Y por supuesto de los silencios, por eso es un cantaor para paladear en los matices melismáticos de los palos a compás, pero también en los minero levantinos, con los que primero se inicio. Soleares, seguiriyas, tangos, malagueñas, cantiñas o mineras suenan en la voz del pacense a música celestial. Y eso por no hablar de la saeta, cante en el que desde hace tiempo se ha revelado como un auténtico maestro. Pedro Cintas es la primera vez que canta en Zamora y lo va a hacer en San José Obrero.

El cante estará acompañado por la sonanta de uno de los flamencólogos más jóvenes y avezados del panorama nacional, Perico de la Paula, quien mejor que nadie transfiere su pozo de sabiduría flamenca a la líquida musicalidad de la bajañí.

Además del atractivo que supone el espectáculo musical, apuntar la probabilidad de que una delegación de profesionales de la salud mental de Kazajistán, en visita de trabajo por nuestra ciudad, nos honren con su presencia.

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