II Velada Flamenca “Rey Don Sancho”: A REFRENDAR EL ÉXITO DE LA PRIMERA

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Y de ser así se continuará con este tipo de espectáculos en una Zamora flamenca huérfana de las Aulas de Caja Duero. En la primera Velada nos dimos cita en torno a las doscientas personas y se calcula que por encima del medio centenar se quedó fuera por no haber reservado en su momento. La de hoy no se quedará atrás respecto a la primera, y sino al tiempo.

Dos cantaores, dos guitarristas y los correspondientes palmeros. Dos estilos de interpretar distintos, la pertenencia a aires también diferentes, además de la contraposición del cante de hombre frente al de mujer. Jerez puro, puro Jerez, representado por ese vendaval llamada Melchora Ortega, frente al enciclopedismo encarnado por el pequeño gran Cancanilla de Málaga. Y paradojas del cante, ella paya pero completamente agitanada y el gitano largo donde los haya. También los tocaores cambiados. El “marchenero” Juan Antonio Muñoz payo, encargado de llevar en volandas al Canca y Manolo Valencia gitano emparentado con una de las más rancias dinastías flamencas del jerezano barrio de Santiago: Paco La Luz, Los Sordos, Zambos, Terremotos o Mercés entre otras celebridades.

De Cancanilla he escrito en este mismo medio, con motivo de la presentación del VI Festival Flamenco de “La Tierra del Vino”, lo siguiente: “Dicen los aficionados cabales que en la actualidad no puede haber cita flamenca de altura que prescinda de Sebastián Heredia Santiago, o lo que es lo mismo, artísticamente Cancanilla de Málaga. Sin embargo su exquisita calidad no se corresponde con el conocimiento que de él tiene el gran público. Al nacer en Marbella, parece que su de por sí desbordante vitalidad – Cancanilla viene de cáncana, araña escurridiza- quiso estar y no estar: nació al alborear el uno de enero del cincuenta y uno. En la mitad del siglo, casi en la primera mitad, casi en la segunda. Y este ha sido su sino: ser del todo, pero no estar del todo. No obstante, la realidad es ligeramente distinta. Cancanilla es un cantaor respetado y valorado desde su juventud. Desde que se prendó de él Manolo Caracol y se lo llevó a los Canasteros, para ser posteriormente figura destacada de los mejores tablados de Madrid. Y figura que se rifaban los más preclaros bailaores del momento. Hace un tiempo decide acudir a los grandes acontecimientos flamencos cantando para adelante, contando sus actuaciones -especialmente cuado es Juan Antonio Muñoz quien lo acompaña- por clamorosos éxitos.”

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Melchora Ortega, nace, crece vive y se multiplica en su Jerez natal, y allí es venerada, como lo es en todos aquellos lugares por los que ha pasado. Prodigiosa en todos los cantes ajustados a compás. Habilidad ésta del ritmo, que para la jerezana no tiene secretos: canta como respira. Y además lo hace con una voz flamenca que quita el sentido. Otro mérito añadido lo tenemos por ser la de esta noche su primera presencia en Zamora. Seguro que no va a ser la última. Estará acompañada, como he dicho, por un valor emergente de la sonanta, depositario del toque jerezano fundamentado por el gran Javier Molina y trasmitido a toda una generación por Rafael del Águila.

Pero hay más. Lo que se ha anunciado en el magnífico cartel diseñado por Paco Somoza y materializado por La Fundación Caja Rural, como “palmeros jerezanos” son nada más y nada menos que el gran artista David Lagos y El Londro. Casi nada.

Como puede deducirse, la parte artística se presenta altamente interesante, pero antes estará el suculento menú a degustar para la ocasión.

¡Que aproveche!

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