XLI Festival Flamenco de Zamora: DESBORDADAS LAS EXPECTATIVAS MÁS OPTIMISTAS

guillermo-cano-y-nino-de-pura-640×480.JPG

  

el-pele-y-antonio-patrocinio-640×480.JPG

julian-estrada-abriendo-su-monumental-actuacion-por-cantes-de-trilla-640×480.JPG

 El alto nivel artístico acompañaba, el entorno y la temperatura en la apacible noche también. Pero es posible que otras circunstancias menos visibles, llevaran a esta edición flamenca a colocarse en la nómina de las altamente exitosas.

estrada-y-zarrias-en-plena-actuacion-640×480.JPG

Una de ellas pudiera encontrarse en la casilla del debe, en la deprivación por la ausencia de la pasada convocatoria. De ser esto cierto cabe hacerse una pregunta de innegable enjundia. ¿Qué ocurriría si el Festival Flamenco de Zamora desapareciera, como pueda que ocurra con otra cita flamenca amparada por una entidad de ahorro? Ahí queda la incógnita.Lo cierto es que la cuadragésima edición de nuestro prestigioso festival ha constituido un rotundo éxito, artísticamente y de público –sin que se llenara por completo el aforo-. Pero un rotundo éxito, empezando por la magistral presentación de Juan José Seguín y continuando por la inmejorable megafonía del no menos diligente, y también zamorano, Pedro Galende. Ambos son ya piezas imprescindibles de este complejo mundo del Festival Flamenco de San Pedro.Rompe la memorable noche jonda Guillermo Cano con la significada sonanta de Niño de Pura para hacer una vidalita. No sólo es de agradecer tan poco habitual palo sobre los escenarios, también su flamenca ejecución; sigue con cantiñas basculadas más hacia las alegrías; soleares. Aquí el bueno de Guillermo puede que se meta en camisa de once varas. No obstante borda la grande del Mellizo, Roesna, Serneta, Andonda y –sin ser cerrada adecuadamente- Antonio El Portugués. Sigue por una nutrida muestra de tangos con certeros guiños a los extremeños. Rematan su actuación por fandangos, donde el onubense demuestra uno de sus puntos fuertes sin discusión posible.Primero Antonio de Patrocinio Hijo. Todo calculado. El Pele no da puntada sin hilo. Eso siempre es así. Además de su indiscutible arte, algo incuestionable, su capacidad para cautivar desde la cuidada puesta en escena. Manuel Moreno Maya vive no sólo de eso, vive de sus facultades, perfectamente administradas, y sobre todo de su inteligencia superior. Abre con zambra; anuncia bulerías por soleá y lo que hace es soleá de Triana en ese ritmo dicho, mete a María La Moreno y cierra con una de Ramón El Ollero todas ellas por compás de bulerías y su hijo en la percusión; recitado personal y malagueña con fandango de Frasquito Yierbabuena. ¿Qué quieren que les cante? Múltiples respuestas del respetable. Da igual él seguirá con su plan. Seguiriyas de una ejecución altamente complicada por la mezcolanza de estilos que sólo un genio como El Pele es capaz de poner en el aire y hacerlo bien. Los ecos preciosos y precisos de Manuel Torre, Marrurro, Francisco La Perla, cabal de Diego Lebrijano y cierre –eso sí completo- del Ciego La Peña, mostraron una auténtica antología de lo que puede ser la cuadratura del círculo en un tan complejo palo. Con este personaje cordobés todo es posible. Y siempre estará bien hecho. Siguen por aires de cantiñas, incluyendo alegrías de Córdoba para meter definitivamente al respetable en faena. Fandangos. Estruendosos aplausos y vuelta a la escena para rematar por sus famosísimos tangos personales. Aplausos a raudales y descanso.Abre la segunda parte un Julián Estrada, con una actuación muy por encima de la previsión más optimista. Aunque siempre he advertido en estas páginas de La Opinión – El Correo de Zamora, sobre el impresionante margen de crecimiento que puede tener el pontanés. Julián Estrada, con la sonanta de su sobrino, Jesús Zarrias, marca la diferencia. Él se rompe la pana y el público la camisa. El sábado vimos a un Juli diferente, magistral, enduendado y dominándolo todo por derecho, arrasando y marcado territorio flamenco. Si no fuera por la Moneta, tendría que decir que el debut de Julián en el Festival Flamenco de San Pedro ha sido la guinda de este significado pastel y que sin duda ha constituido uno de los momentos más sublimes de nuestra entrañable cita. ¿Qué cantó? Da igual. Mucho y bueno. Empieza por una personal muestra de cantes de trilla incluidos en su magnífico último disco “Al aire”, imponiendo respeto al numeroso público que, erráticamente, se incorpora después del descanso. De inmediato el silencio es sepulcral; sigue por malagueñas, la chica del Mellizo y la grande. El remate es también por Frasquito Yerbabuena. Alegrías muy personales para ganarse completamente al público que lo aplaudía a rabiar por la calidad de su entrega. Con los fandangos fue el delirio. “Que de qué me mantenía / al juez que me preguntó / y le dije que robando / como se mantiene usía / pero yo no robo tanto”. Continua con el romance aflamencado de la reina Mercedes que popularizara Concha Piquer. Más delirio y, ante las demandas del auditorio, nos espetó dos seguiriyas: la melódica y patética del Loco Mateo y una de Curro Durse. Para morirse. El público le tributó el aplauso más prologado de la noche. Decir que estaba previsto que Julián hiciera sólo cuatro cantes dado que había cantado la misa el día anterior y el resultado final, fueron seis los palos interpretados por la insistencia del respetable.

1-la-moneta-640×480.JPG

Y llegó el momento más esperado del Festival, el baile de La Moneta. Al cante, Miguel Lavi y Daniel El Gallo y al toque Paco Iglesias. Abren por soleá para dar entrada a una monumental –artísticamente hablando, porque su menudo cuerpo se agiganta en la escena- Fuensanta con chaquetilla corta y ajustada y vestido rojo vivo de volantes. ¡Es el desplante personificado!, la magia de las formas, el dominio del espacio, la transmisión artística en estado puro. Como ya he dicho, la reencarnación misma de la gran Carmen Amaya. Termina esta primera parte con bulerías romanceadas. Cambio de vestuario, momento aprovechado por los cantaores para engarzar una serie de tonás fuera de micrófono. Enfrenta esta segunda y última parte por seguiriyas, de negro y simulando mandil de lunares. Vuelve a demostrar Fuensanta que, a fecha de hoy, aunque haya bailaoras de más nombre y caché ninguna, ninguna absolutamente, le llegan a la suela de sus flamencos zapatos.

2-la-moneta-640×480.JPG

Y eso con veintiocho años. Con el público puesto de pié aplaudiendo, se despide con bulerías por soleá.Cuatro largas horas que se pasaron como un suspiro. ¿Hay quién dé más por menos? Próxima cita, el 16 de Julio en Morales del Vino. Y ojo, que ese a priori prometía más que el de Zamora.

Dejar una respuesta

CAPTCHA image