XXV Aniversario fundación Escuela de Saetas “Señor de la Humildad”: LAS SAETAS DE MARCHENA. UN VIAJE AL CORAZÓN DE LA SEMANA SANTA ANDALUZA

mesa-presidencial-con-el-senor-de-la-humildad-al-fondo.JPG

¿Qué sentirías querido lector si de repente te dijeran que se va a constituir una escuela de cargadores, de cofrades,…o de merlús, o no digamos de Barandales en Zamora? … Pues eso mismo debieron de sentir los marcheneros hace veinticinco años cuando Roberto Narváez Castillo apoyado por la junta directiva de la cofradía a la que pertenece la Escuela decidió poner en marcha tan singular iniciativa: La primera escuela de saetas del mundo.El objetivo era sistematizar el aprendizaje de forma reglada no dejándolo a los vaivenes del destino, y de la tradición oral familiar.

La realidad de esta institución, transgresora en su momento de la creencia popular de que las cosas se aprenden de nuestros mayores sin más, goza a sus veinticinco años de vida de una excelente salud: más de cuatrocientos saeteros han pasado por su enseñanza. Todos los sábados por la tarde, dos meses antes de la Pasión, tres son los grupos de alumnos, incluyendo niños de poca edad –en algunos casos han empezado con tres años-, y ha sido referente de otras escuelas en Sevilla capital y provincia.

El pasado sábado día cinco la mencionada escuela comenzaba su andadura en la iglesia de Santa Clara, sede de la Hermandad de Nuestro Padre y Señor de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores y Santa Clara de Asís de Marchena, nombre completo de la cofradía que alberga a la entidad docente. Para solemnizar la señalada ocasión del cuarto de siglo, con la preceptiva presencia de autoridades y directivos de otras hermandades -además de la presentación de un libro conmemorativo y la presentación del cartel semanasantero- se contó con el zamorano afincado en Cáceres Federico Vázquez Esteban con la encomienda de impartir la lección magistral en tan señalada efemérides. Habló de la importancia de Cristo y de su muerte, quedando para creyentes y no creyentes como un hito trascendental: “Para los creyentes, emerge como un faro-guía, y desde la perspectiva profana, Cristo hombre, se alza como insignia de una manera de comportamiento, concretada en el humanismo cristiano. En este binomio, cristaliza su dignidad, al hacer converger su divinidad y su naturaleza humana. Por lo que no es extraño ver a creyentes y no creyentes, en las procesiones de Semana Santa, arremolinándose ante los pasos que representan su pasión y muerte”. Define también el concepto de saeta como “un canto único y consubstancial a Cristo además de poseer una personalidad arrebatadora”. Sus dos formas de decirse: sencilla y monocorde; y otra para la que se necesitan facultades cantadoras.

Finalmente centra su brillante elocución en resaltar la preponderancia de las saetas marcheneras frente a otras localidades en las que se incluía Sevilla o a Jerez de la Frontera, en base a su variedad (diez distintas), a su musicalidad y, lo que es más importante, a que están vivas, siendo cantadas indistintamente por adultos y niños.

Terminada la conferencia, hasta catorce personas –la presidencia del acto decidió cortar en este número para que no se extendiera demasiado, lo que seguro que habríamos agradecido muchos de los presentes- de todas las edades, sexo y condición social fueron saliendo de forma espontánea y entonando sus bellísimos trinos al Señor de la Humildad o a La Dolorosa. Fue algo inolvidable, impresionante y pasará a ser una de las experiencias con el mundo del flamenco perdurables de por vida.

Tengo que reconocer que más que la variedad y la belleza musical de las diez saetas –que también- lo que más me ha sobrecogido es oírselas cantar a jóvenes adolescentes de ambos sexos con una implicación y hondura claramente “contagiosa”.

Con todo, Marchena dio para mucho más, empezando por una misa de nueve cantada primorosamente por las monjas Clarisas Franciscanas –las responsables de la hospedería donde cómodamente nos alojamos-, siguiendo con un suculento desayuno en el Casino a base de los típicos molletes – pan ácimo, o judío como dicen los marcheneros, con aceite y jamón opcional-continuando con una visita guiada a diversos lugares emblemáticos, entre los que caben destacarse San Juan Bautista con su imponente patrimonio, casas señoriales del XVIII y el Convento de San Agustín, cuya iglesia es única en Europa por su decoración en yesería barroca propia del arte colonial. Actualmente el convento está ocupado por mercedarios teniendo la dicha de sernos enseñado por su superior, el padre José María oriundo de la Carballeda y persona afable donde los haya.

Después de la excelente comida ofrecida por los organizadores y la preceptiva visita al cantaor Miguel de Tena y su familia en La Puebla de Cazalla encaramos la Ruta de la Plata hasta nuestras localidades de origen con la certeza de un fin de semana muy bien aprovechado.

TIPOS DE SAETAS CANTADAS EN MARCHENA

 

  1. Quintas del Cristo de San Pedro. Hermandad Cristo de San Pedro y Las Angustias. La saeta más antigua, se empezó a cantar hacia finales del XVII.

 

Denegrido y afeado,

causa dolor el verle,

su cuerpo todo llagado.

Llena de espinas su frente,

su cuerpo encardenalado.

 

  1. Sextas del Cristo de San Pedro. Al igual que la anterior cantada a las mismas imágenes en la tarde – noche de Viernes Santo.

 

Crujió el orbe, rompió el velo,

murió Cristo en la Cruz,

con dolor.

Tuvo movimiento el cielo

y a sus enemigos luego,

perdonó.

 

  1. Cuartas de Jesús. Hermandad de Jesús Nazareno y María Santísima de las Lágrimas. Se inicia su cante a comienzos del XVIII. Suelen encadenarse las diferentes coplas haciendo una fiel representación de la pasión y muerte de Cristo.

Hacía hablar a los mudos,

los demonios despidiendo.

A los ciegos daba vista,

resucitaba a los muertos.

Cargado con el madero

y coronado de espinas.

Hacia el Calvario camina

el Sacro Rey de los cielos.

 

  1. Cuartas del Dulce Nombre. Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y María Santísima de la Piedad. De principios del XVIII. El contenido de las letras son referidas al Cristo Niño. El paso titular es un Nazareno niño.

 

Ese Niño tan chiquito,

cargado con esa Cruz.

¡Quién te pudiera ayudar,

Dulce Nombre de Jesús!

 

  1. Cuartas de la Humildad. Hermandad de Nuestro Padre y Señor de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores –titular de la Escuela de Saetas-. Principios del XIX, sitúan a Cristo en el Monte Calvario esperando la preparación de la cruz antes de ser crucificado.

 

Hoy sale de santa Clara

este Serafín llagado,

con las manos en la mejilla

y en un peñasco sentado.

 

  1. Carceleras del Preso. Entonadas por los presos a la Virgen de la Soledad a su paso por la cárcel de Marchena.

En un triste calabozo

las penas me consumían.

Se me aproxima la muerte,

te suplico, Madre mía,

que me saques libremente.

 

  1. Molederas o de los Hermanos de la Soledad. Se le cantan a dicha Virgen al final de su recorrido el Sábado Santo, haciendo presencia el cansancio y la aglomeración – de ahí molederas, literalmente molerse unos contra otros- acumulados por toda la Semana Santa. El encadenamiento de los cantos por los diferentes saeteros puede superar varias decenas.

 

De rodillas y por el suelo

dijo con la voz turbada:

¡Levántate Reina del Cielo,

que ya es la hora llegada

del último desconsuelo!

 

 

  1. Cernicaleras. Evoluciona de otras como la anterior y las carceleras, siendo consideradas de las más complejas en su ejecución. Su nombre proviene de la alta concentración de cernícalos en el castillo próximo a Santa María de la Mota, sede de la Soledad, virgen a la que también se le conoce familiarmente como “La Cernicalera”.

 

¡Qué sentimiento y que pena!

¡Qué tristeza y que dolor!

Padece mi corazón,

al ver en una Cruz a tu Hijo muerto,

mi Dios, mi gloria y mi amor.

 

  1. Saeta Marchenera Antigua. Popularizada en Sevilla capital donde fue llevada por cantaores marcheneros a finales del XIX, sin dejar de cantarse en Marchena.

 

10. Saeta Marchenera Moderna. Evolución diferenciada de la anterior y desarrollada en el primer tercio del pasado siglo. Es la de musicalidad más flamenca y por ello muy popular en Sevilla y fuera de Andalucía. Sus melismas se basan en el cante por toná. Aunque puedan cantarse a cualquier imagen, en Marchena se hace especialmente el Domingo de Ramos a Nuestro Padre Jesús de la Bondad y Nuestra Señora de la Palma.

 

Cuando el Divino Mesías,

entraba en Jerusalén,

el pueblo lleno de alegría,

con ramos, palma y laurel,

a recibirle salían.

 

Dejar una respuesta

CAPTCHA image