EL FLAMENCO PATRIMONIO INMATERIAL DE LA HUMANIDAD

Más vale tarde que nunca, pero … ¡Ya era hora! Desde el lejano 2005 en que se desestimó por primera vez, el recorrido no ha sido precisamente fácil. Y eso que estamos de acuerdo con el siempre comedido, respetuoso y augusto Fosforito cuando en tono irónico afirmaba: “El favor se lo hace el flamenco a la UNESCO”.

Finalmente se hizo justicia y el pasado martes al filo del mediodía El Comité Intergubernamental de La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reunido en Nairobi (Kenia), declara al flamenco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Otro dato importante -el documento presentado para la defensa de tal reconocimiento en el que se manifiesta: “el flamenco es una expresión artística producto del cante, la danza y la música” además de que “es la más significativa y representativa manifestación del patrimonio cultural inmaterial del sur de España, representando una aportación única de la cultura española en el mundo”. Resaltando funciones socioculturales al proporcionar señas de identidad “a comunidades, grupos y personas” haciéndose eco de “ritos y ceremonias de la vida social y privada” desarrollando “un vocabulario y corpus expresivo propio”- ha sido respaldado por tres comunidades autónomas: Andalucía, Extremadura y Murcia a las que se han adherido más de dos millones de personas individuales, artistas, peñas, academias o medios de comunicación. Y todo ello desde sesenta países con un objetivo común.

También es de destacar que ha sido la decisión más esperada y que más expectación ha levantado de las cuarenta y siete propuestas presentadas, siendo apoyada por la unanimidad de los veinticuatro miembros que forman el Comité. Países como Japón, Corea, Francia, y varios de nuestros hermanos de Latinoamérica celebraban el reconocimiento como propio.

¿Y para que sirve este reconocimiento del flamenco? En realidad para poco y para mucho, según se mire. Para poco porque ya es sobradamente conocido –y respetado, allende las fronteras, aunque siempre puede serlo más-. Para mucho porque todavía hay gente en nuestro país que lo miran con recelos –sin duda producto de la ignorancia y por lo tanto de prejuicios actitudinales- a este excelso arte, completamente español aunque gestado “hacia el sur”, y que sería incomprensible sin aportaciones líricas de gran parte del folklore hispano -por ejemplo el de Zamora- además de la ayuda histórica proporcionada en forma de demanda artística por toda España. Por eso, aunque este reconocimiento sirva para aumentar la petulancia en algunos andaluces, también va a servir para que los españoles –todos- sintamos un sano orgullo por poseer, además de exportar, arte tan grandioso y genuino.

Dejar una respuesta

CAPTCHA image