50 Festival Internacional del Cante de las Minas: DE VILLARALBO AL OLIMPO

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Miguel Ortega, después de pegarse una paliza de más de setecientos kilómetros entre Zamora y La Unión, consiguió culminar un sueño largamente perseguido. Sin dudarlo fue el mejor. Pasó a la final el viernes día trece, al día siguiente de estar en Villaralbo, para rematar la faena el sábado catorce.jose-canela-hijo.JPG

Lo tuvo difícil y fácil a la vez. Difícil porque siempre que un jurado tiene que emitir un veredicto puede ocurrir cualquier cosa, como ocurrió con el baile. Y fácil porque la única competencia del de los Palacios fue una niña de quince años que encandiló al numeroso público. Miguel fue a por todas desde el principio, y de hecho su supremacía fue incuestionable en un concurso de talla internacional y altísimo presupuesto. Por otra parte resultó tirando a mediocre, excepción hecha de algunos de los premiados. De todo ello nuestros colegas de La Opinión de Murcia dieron sobrada cuenta al momento.

La presencia de Miguel Ortega, como tercera voz en La XII Noche de Villaralbo, se debe -una vez más- a la buena mano izquierda del anterior presidente peñista y ahora vocal de eventos, Eduardo Abril. Por supuesto, con el apoyo directivo encabezado por Santiago García. Otra muesca más en la culata de la entidad asociativa flamenca, así como de la corporación presidida por el alcalde Santiago Lorenzo.

A fecha de hoy ya se sabe casi todo sobre la internacional cita flamenca de La Unión. Es un concurso, el más importante a nivel internacional, orientado a jóvenes valores con gran trascendencia mediática, suculenta dotación económica y una larga tradición de cincuenta años. Se nota que Murcia es autonomía uniprovincial. El nivel de los concursantes no siempre es el debido. Aún teniendo en cuenta que en esta edición se han presentado ciento cuarenta y dos concursantes, varios de diversos países como Japón, Alemania o EE.UU. Y que además se le añaden otras actuaciones de alto caché –ese es realmente el festival prolongado- de artistas de la talla de Paco de Lucía, Miguel Poveda, Manolo Sanlucar y de otros menos artistas –pero de mareante caché- como Morente, Mercé o La Martín. En definitiva dinero fresco y abundante para apuntalar la efemérides.

El lugar, salvando tema de aparcamientos, inmejorable. Un mercado de abastos de bellísima traza modernista y amplía capacidad, rehabilitado para este tipo de convocatorias. Sin duda reflejo de tiempos mejores y con fluidez en el correr del dinero procedente de las minas.

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Los premios, poco discutibles. Empezaré por lo mejor de lejos de la velada, José Manuel Segovia, José Cortés Canela, o lo que es más fácil para todos los aficionados zamoranos: Canela hijo. Cantó por seguiriyas y soleares con mucho gusto y duende. Siempre siguiendo la estela del Maestro de Los Alcores, lo que prueba que la mano de los Soler anda de por medio. Siendo premiado en el grupo de soleares. Para servidor fue una excelente sorpresa, ya que no había tenido ocasión de oír, a pesar de los intentos de su padre Alejandro -Canela de San Roque- para darle oportunidad en Zamora. En ello estamos.

Respecto a los grandes premios, Ortega no sólo consigue “La Lámpara Minera”, acreditándolo como el mejor cantaor de mineras del certamen, sino que también es coronado con el galardón por tonás, siguiriyas, livianas y serranas, derramando las consiguientes lágrimas al recibir el premio. Ana Mochón, la joven granaina de quince años –que nos causó una buena sensación por las buenas fuentes documentales en las que se apoya y su saber estar, recibió diversos premios: el segundo por mineras, tarantas, malagueñas y tangos.

El premio del baile, “El Desplante”, fue muy discutido y para muchos de los presentes el gaditano Francisco Hidalgo debió de ser el auténtico ganador.

Francisco Moncayo, el nieto de Paco del Gastor, ha sido el premiado con “El Bordón”, el primer premio en el toque. Con diecisiete añitos y virtuosismo a raudales, mucho por aprender, y mucho también por pulir. Pero con la genialidad de la casa. Los contados, pero celestiales ecos de Diego –tío de su abuelo- en ocasiones se esparcieron prodigiosamente por el entorno.

Finalmente, el nuevo premio a la incorporación de nuevos instrumentos, “El Filón”, ha recaído en el pianista murciano Abdón Alcaraz. Sin discusiones.

Respecto al glamour del evento. Mucho público, gran parte del mismo invitado, políticos de diversas categorías, corresponsales periodísticos de los medios de comunicación más importantes, familiares y amigos de los que habían pasado a la final, muchos aficionados, y algún que otro despistado. Una fauna diversa y multicolor que hacen posible que esta internacional cita se alumbre con luz propia dándole la espalda a una pérfida decadencia minera y flamenca.

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