VI Festival Flamenco de La Tierra del Vino: EL FLAMENCO, LA MÚSICA ESPAÑOLA MÁS INTERNACIONAL, MUESTRA SU ESPLENDOR EN MORALES DEL VINO

Hoy sábado a las diez de la noche, en el Patio del Flamencólogo “José Blas Vega” se pondrá en marcha la sexta edición de esta magnífica cita flamenca zamorana.

En esta ocasión haciendo resaltar la importancia de la guitarra en el flamenco, como bien pone de manifiesto el certero cartelista del evento Paco Somoza. No es para menos teniendo en cuenta el plantel de tocaores con los que contará la noche, sin menospreciar al resto de los artistas como se verá. Por  otra parte, al glamour habitual de la velada tiene confirmado sumarse el insigne investigador –y que da nombre al precioso entorno- José Blas Vega.

Los esfuerzos de la corporación presidida por el alcalde José María Barrios y los desvelos de la diligente concejala Ana Mulas apoyados por la Peña Flamenca, es seguro que se verán coronados por un nuevo éxito.

En el pasado año el Festival fue dedicado a las “mujeres flamencas”. En éste como he dicho, a las guitarras de acompañamiento, que como es sabido el próvido instrumento alcanza su máxima nobleza y expresividad. José María Molero el genuino toque de Jerez con creatividad personal, Juan Antonio Muñoz el toque clásico y certero que más y mejor inspiró a Mairena y la enciclopédica pericia de Pascual de Lorca, pondrán la melodía instrumental a una noche mágica. Sobre todos ellos se podrían escribir tratados, sin embargo para esta breve reseña sobra más abundancia, máxime teniendo en cuenta el conocimiento que la instruida afición zamorana posee de los mismos.

La sanluqueña María Vargas es una de las últimas grandes figuras de la Segunda Edad de Oro del flamenco. Se puede afirmar que como cantaora –desaparecidas las “Niñas de Utrera”- es la última. No obstante en la actualidad –debido a su precocidad en alcanzar la gloria- es joven para el cante, acaba de iniciar su sexta década manteniendo sus facultades; el metal puro de su voz gitana milenaria; su conocimiento flamenco de los aires de Jerez y Los Puertos mamados en la infancia y reforzados en la juventud; y la frescura y empatía de una cantaora racial de corazón abierto. Zamora lleva tiempo apostado por ella, en cierta manera la ha recuperado para el elenco de los grandes astros flamencos en la historia de lo jondo. En un momento –cierto es que no abundan los modelos de tronío- crítico para aprender los jóvenes artistas. Por ello María aporta su excelsa profesionalidad y un espejo en el que mirarse las nuevas generaciones. Aparecerá en escena con José María Molero.

Dicen los aficionados cabales que en la actualidad no puede haber cita flamenca de altura que prescinda de Sebastián Heredia Santiago, o lo que es lo mismo, artísticamente Cancanilla de Málaga. Sin embargo su exquisita calidad no se corresponde con el conocimiento que de él tiene el gran público. Al nacer en Marbella parece que su de por sí desbordante vitalidad – Cancanilla viene de cáncana, araña escurridiza- quiso estar y no estar: nació al alborear el uno de enero del cincuenta y uno. En la mitad del siglo, casi en la primera mitad, casi en la segunda. Y este ha sido su sino: ser del todo, pero no estar del todo. No obstante, la realidad es ligeramente distinta. Cancanilla es un cantaor respetado y valorado desde su juventud. Desde que se prendó por él Manolo Caracol y se lo llevó a los Canasteros, para ser posteriormente figura destacada de los mejores tablados de Madrid. Y figura que se rifaban los más preclaros bailaores del momento. Hace un tiempo decide acudir a los grandes acontecimientos flamencos cantando para adelante, contando sus actuaciones -especialmente cuado es Juan Antonio Muñoz quien lo acompaña- por clamorosos éxitos. Morales va a tener el privilegio de disfrutar con su presencia en la primera actuación pública en Zamora cantando para escuchar.

La raza, el brío, la desbordante gestualidad, el duende por momentos y el pellizco jondo, en ocasiones no exento de cierto descompás, correrán a cargo de esa “fiera indomable”, hija de su padre y llamada Dolores Agujetas. Una de las más genuinas representantes de la casa de tan insigne nombre. Los ancestrales ecos gitanos de La Plazuela fijados en su momento por Manuel Torre, continuados por el Viejo Agujetas, dulcificados por El Gordo y Diego y difundidos a los cuatro puntos cardinales por su padre Manuel, resonarán majestuosos en el familiar entorno “Blas Vega”. Seguro que el publico vibrará, se pondrá de pié y algunos se “romperán la camisa”. Pero ojo, estamos ante una cantaora de genio y genial, por lo que su actuación puede depender de ese concepto escurridizo del “duende” que tanto tiene que ver con la comunión con el público. ¿Se enduendará Dolores está noche? Pronto lo sabremos. Seguro que nosotros –los presentes- tendremos mucho que decir… y la segura aportación de Pascual de Lorca.

Pepe Torres es el artista gitano total. Lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Con la guitarra en las manos es un primor, cantando, para romperse la pana. Pero donde alcanza la indiscutible excelencia –en ello está su profesionalidad- es en el baile. Y alcanza tanta que habiendo pasado por Morales un auténtico icono del baile como es Toni El Pelao poniendo el listón en el cielo, Pepe se crecerá lo suficiente para estar donde el maestro. De hecho el de Morón –uno de los fundadores de Son de la Frontera de los que habitualmente se hace acompañar- ha bebido en las indiscutibles fuentes fijadas por Antonio el de Bilbao, Vicente Escudero, Faico, y más modernamente Mario Maya, El Farruco, el propio Pelao o el El Guito. Pepe tiene la virtud de los genios: conocer las fuentes, profundizar en ellas, aprehenderlas con ahínco y sobre ellas añadir generosas dosis de creatividad.

En definitiva, un Festival de primerísimo nivel que seguro nos resarcirá de la obligada ausencia del de San Pedro.

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