ALTO NIVEL PARA EL FINAL DEL CURSO DE LA ESCUELA DE BAILE FLAMENCO

Eva Peña en un momento de su actuación en el Teatro Principal de Zamora

Varios han sido los espectadores presentes en el Teatro Principal que me han manifestado algo parecido a lo siguiente: “No dejes de decir que ya era hora de que Zamora demostrara que trabaja por y para el flamenco”. Y también, “No te olvides de dejar claro que en afición y formación flamenca somos la primera provincia de Castilla y León”. Para rematar por algunos otros: “Lo de hoy es la evidencia de que en Zamora no sólo gusta el flamenco sino que además se enseña y se practica”.

Más o menos estamos de acuerdo. Máxime cuando algunas de estas voces son de personas que pudiéramos considerar aficionados cabales o amantes de la música y la coreografía. En fin, ante estos comentarios uno siente cierta sensación de complicidad mezclada con algunas dudas por el riesgo de caer en el exceso al elaborar la crónica flamenca.

Como era de esperar, ante un pletórico aforo, da comienzo el espectáculo con trece componentes en una adaptación de la música clásica al arte flamenco. Hemos dicho trece pero hubo más: Mercedes González, Miguel González, Mar Montes, Jose Prieto, Tamara del Estal, Mili Pérez, Nena Prieto, Laura Delgado, Gemma  Martín, Vero García, Toñi Juan, Isabel del Caño, Fátima Alonso, M. Jose San Lorenzo, Victoria San Lorenzo, Chari Villoldo, Andrea Valero y Estela Abril. Además del cantaor Emilio Salazar y el tocaor Nano Serrano hicieron las delicias del respetable durante cerca de dos horas.

Sigue Eva Peña por farruca con exquisito contorneo de cintura para arriba. Ese magistral baile en el que la fémina sin moverse apenas unos palmos en torno al epicentro escénico expresa todas las emociones posibles hacia los presentes en el auditorio.

Estela Abril con elaborada declamación y buena puesta en escena nos obsequió con “La paloma” de Rafael Alberti, dando paso a Eva Peña por Levante en voz de Morente, para terminar incluyendo el paradigmático soneto de Luís de Góngora por canción y hacer un merecido descanso.

Se reanuda la función por alegrías, en la voz del maestro del género -el recordado Chano Lobato- con diez bailaoras de exuberante colorido, para seguir con caracoles por Eva Peña arropada por siete bailaoras más. Sigue un grupo de diez para interpretar tangos. De nuevo Eva en solitario interpretando diferentes coplas. El grupo pone en escena una colombiana cantada por Rocío Jurado. Para quien no lo sepa, la de Chipiona fue una excelente cantaora por derecho que decidió orientar su carrera por otros derroteros más propicios a la comercialidad y al dinero fácil.

Cambio corográfico en profundidad. Emilio Salazar al cante y Nano Serrano a la sonanta hacen su aparición en escena. La monumental seguiriya de Francisco la Perla –“Cuando yo me muera/ te hago un encargo/ …..”, sirve para que la diestra Eva Peña exhiba su arte con bata de media cola. Perfecta. Ha sido la gran sorpresa, que tiene que convertirse en una gran exhibición manejando la de la larga cola. Eva puede hacerlo y todos los zamoranos estaremos allí para apoyarla. A ella y a sus aplicadas alumnas. ¡Faltaría más!

Finaliza la velada con un fin de fiesta por bulerías. Cerrada ovación del público a la puesta de largo de la Escuela de Baile de la Peña Flamenca. Diez sobre diez, y que se repita en breve.

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