XIV Ciclo de Flamenco del Teatro Principal: EL PELE Y PATROCINIO HIJO SE GANAN A LA AFICIÓN ZAMORANA

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Después de poner los cordobeses un elegante remate a este breve pero completo ciclo, el público se entrega. Al mismo tiempo hay que resaltar una vez más, y van catorce, el altísimo nivel de profesionalidad que exhiben los trabajadores de este nuestro teatro. Desde las responsables de la taquilla hasta los técnicos, pasando por tramoyistas y acomodadores hacen de esta emblemática institución de la cultura uno de los lugares más familiares y entrañables de nuestra ciudad. ¡Enhorabuena y a seguir así!.

Se inicia el concierto con la salida de Antonio de Patrocinio Hijo con sones por zambra, para presentarse cantando Manuel Moreno Maya, artísticamente El Pele, por dicho palo sobre letra de García Lorca. Con el percusionista Cesa Moreno, El Güito, primo hermano del Pele, sobre el escenario, generosa entrega por soleares, hasta nueve: Alcalá, Joaquín y Agustín; Triana Silverio, Zurraque y Pineda; y soleá por bulería, Antonio La Peña y La Moreno. Recitado poético con los sones de la bajañí de fondo para encarar la malagueña del Mellizo, precedida de media granaina y coronada con fandango de Lucena. El público en su salsa aplaudía a rabiar. Seguiriyas, también con recitado previo, para abrirlas por Francisco La Perla, Juanichi El Manijero y espectacular cierre por El Ciego La Peña. Continúan con tres fandangos del Carbonerillo, pero como todo su cante de factura muy personal. En la previa, el mismo día de la actuación lo anticipábamos: El Pele es un transgresor pero desde el profundo conocimiento de los cantes y sus variantes. Además es un avezado ejecutor que domina los silencios como nadie. Siguen alegrías personalísimas, más bien entre cantiñas y alegrías. “Alfonsina y el mar”, famosa interpretación de Mercedes Sosa en 1969, en este caso interpretada como canción por bulería, pertenece a su último disco “Ocho guitarras … y un piano”. Despiden la actuación con los famosos tangos “Vengo del Moro”, siendo agradecido con un caluroso y prolongado aplauso. El Pele es querido en Zamora y ayer se lo demostró de nuevo la numerosa afición.

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