01/03/2010 BLANCA M. GARCIA (LA VOZ DE ASTURIAS)
Jorge Egocheaga (Oviedo, 1968) dice de sí mismo que se considera un ser antisocial. “No me gusta la gente, ni las aglomeraciones. No me gusta hablar, prefiero escuchar”, asegura. Quizás por este motivo, nadie le puede reprochar que prefiera comerse una fabada a 7.000 metros de altura o contemplar una puesta de sol en lo alto del Torre Cerredo que aguantar las preguntas de un periodista.
Con diez ´ochomiles´ a sus espaldas y muchos amigos que perdieron la vida en el camino, el alpinista y médico ovetense asistió el miércoles al recinto ferial Luis Adaro de Gijón para hacer otra de las cosas que odia: ofrecer una conferencia. Dónde estás felicidad fue la segunda charla organizada por Cajastur –su patrocinador– donde relató su última ascensión al K2 (8.611 metros). A veces hay que hacer una excepción.
–Dicen de usted que sus dos cualidades son la rapidez y su humanidad en la montaña. Se siente identificado?
–Sobre lo primero, intento ser lo más veloz posible, porque en ciertas montañas rapidez es sinónimo de seguridad. Y de la humanidad… Lo intento.
– Da tiempo a contemplar el paisaje cuando se bate un récord de ascensión como el del Aconcagua?
–Cuando vas tan rápido como en el Aconcagua el paisaje lo ves poco. En esa ocasión, antes de intentar subir lo más rápido posible, había hecho tres veces cumbre para aclimatarme.
– Ser médico le ha ayudado a salvar muchas vidas?
–Sí, y en en bastantes ocasiones me ha costado cumbre, como en la expedición al Kanchenjunga de la pasada primavera. Un sherpa me contagió una pulmonía y no pude terminar la ascensión. Son cosas inherentes a mi profesión, y lo que no puedo es separarme de ella.
–También es famoso por su aversión a salir en los medios de comunicación. Por qué?
–Porque no me gusta. Si por mi fuera, ni daría charlas, ni saldría nunca en un periódico. Intento pasar desapercibido en la medida de lo posible. No soy un ser sociable, qué le vamos a hacer. Si concedo una entrevista es porque cada uno tiene que hacer su trabajo, no porque sea plato de bueno gusto.
– Quiere eso decir que los patrocinios están rompiendo con el espíritu clásico del alpinismo?
–Patrocinadores siempre los hubo. No estoy en contra de que una persona tenga espónsors o viva de la montaña, pero lo que no debería haber es gente que se haga multimillonaria con ella.
– Ha cambiado mucho el deporte desde que Maurice Herzog fuera uno de los primeros conquistadores de un ´ochomil´ (1950)?
–Sí, en todos los aspectos: en el técnico, en el logístico, en la vestimenta… Hoy es impensable montar una expedición como en los cincuenta, con 500 porteadores y demás. Todo es más simple, y eso es bueno para la montaña.
– Cuál ha sido el mejor alpinista de la historia?
–Desde mi punto de vista, ha habido dos. Uno es Reinhold Meissner y el otro un gran desconocido que se llama Edgar Loretan. Loretan fue un suizo que se convirtió en la tercera persona en escalar los 14 ´ochomiles´, y posiblemente ha sido el alpinista con más clase de la historia.
– Aún quedan muchas vías por abrir a esa altura?
–Sí, muchas. Ahí es donde está la dificultad. Cierta gente piensa que yo soy muy bueno por haber subido diez ´ochomiles´, pero Egocheaga es un matado, va por donde fueron otros hace 30 o 40 años. Lo único que hago es repetir vías, no aporto nada nuevo.
–Una de sus compañeras ha sido Edurne Pasaban.
–Edurne y yo fuimos juntos a la expedición de Al filo de lo imposible en la ascensión al Kanchenjunga. Pero su compañero fui yo: la jefa es ella!
–”La jefa” fue propuesta el año pasado para el Premio Príncipe de los Deportes junto a Gerline Kalterbrunner y Nives Meroi. No echó en falta en la candidatura a la surcoreana Oh Eun-Sun?
–Efectivamente, Miss Oh lleva ya 13 y es muy posible que se convierta en la primera mujer del mundo que logre los 14. Si se está proponiendo una candidatura conjunta a las mujeres que optan a reunir todos los ´ochomiles´ se la tendría que haber incluido. Otra cosa es que la propuesta valore factores como el estilo.
–Algunos de sus compañeros, como la italiana Cristina Castagna y el navarro Iñaki Ochoa, nunca regresaron.
–Esos son los peores momentos. Yo he sentido la muerte muy de cerca y cuando estás ahí descubres que posees un instinto de supervivencia que te hace seguir adelante. Para mí, la muerte de un ser querido es muchísimo más dura que la propia muerte.
– Es consciente de dónde están los límites de seguridad?
–Eres consciente de los límites, pero muchas veces los tienes que cruzar o ellos te cruzan a ti. Aunque intentes controlarlos todos, no siempre es posible.
– Y de dónde fijar la balanza entre la ética de utilizar oxígeno y viajar con una agencia que lo organice todo, o arriesgar la vida?
–La montaña es un espacio de libertad, y mientras se respete cada uno puede hacer lo que quiera. No soy quien para juzgar.
–Los medios y los alpinistas siguen buscando culpables por el fallido rescate de Oscar Pérez en la norte del Latok II. Se podía haber evitado?
–Es tan sencillo como darse cuenta de que del lugar en el que estaba no se le podía bajar.
–Los que intentaron rescatarle argumentan que la burocracia de Pakistán no funciona en las emergencias y que los pilotos no están preparados.
–Las autoridades no tuvieron la culpa. No se puede sacar a alguien en helicóptero a más de 6.000 metros de altura cuando el tiempo no acompaña. No hay que darle más vueltas al asunto.
– Intentará alcanzar las 14 cumbres más altas?
–No. No me interesa tener todos los cromos. No descarto que surja la posibilidad, pero mis preferencias son otras.
– Cuál será su siguiente objetivo?
–No respondo nunca cuando me preguntan sobre futuros objetivos. Ahora no tengo ninguno en concreto, y aunque lo tuviera no te lo iba a decir.
– Cómo prepara una expedición de este calibre?
–Intento hacer deporte todos los días. Corro carreras de esquí de montaña y de fondo, salgo a escalar, a correr… Disfruto con lo que me gusta, pero sin una preparación específica.
–Y también sube al Monsacro antes de pasar consulta.
–Mira como lo sabes… Lo hago porque me queda muy cerca. Cuando entro a trabajar a las nueve y media de la mañana, salgo de casa a las seis y media o siete, subo por un lado y bajo por otro, luego vuelvo a subir… Y ya voy contento al trabajo.
– Son conscientes los asturianos del paraíso natural que poseen?
–Hay mucha gente que lo ignora. Lo que digo y seguiré diciendo mientras pueda es que Asturias es un paraíso, pero un paraíso increíble en el mundo entero. Cuanto más viajo, más me doy cuenta de ello, y es una pena que no lo apreciemos.
–Sin embargo, el Picu Urriellu se ha convertido en una romería. Qué le pareció la proeza de los Pou de liberar Orbayu?
–Bien, pero en realidad hicieron pocos metros nuevos. Se limitaron prácticamente a cruzar vías que ya estaban abiertas.
–El Principado cobrará los rescates por negligencia. Apoya la moción?
–Hay casos en los que no está tan claro. Aunque sí veo bien que la gente sepa cuanto cuesta un rescate para que sean conscientes de su importancia.
–Comentó en la inauguración del centro deportivo de Oviedo que lleva su nombre que no tenía sentido hacer un rocódromo en Asturias sin cubrir. Sabe ya si se va a solucionar?
–No lo sé. Espero que esa instalación se complete, porque lo interesante de un rocódromo en un lugar donde llueve tanto es que esté cubierto.
–Las vías que tiene están construidas sobre una pared que obliga a los escaladores a sortear un pronunciado desplome, algo para lo que muchos no están preparados. No es injusto limitar la actividad?
–La idea es incluir en un futuro paneles verticales asequibles para todos. También hay una zona de búlder junto al rocódromo, lo que permite que un escalador pueda ir solo sin depender de otro que lo asegure.
–El alpinista esloveno Tomaz Humar afirmaba: “Hagas lo que hagas, hazlo con pasión”. Así funciona Egocheaga?
–Por supuesto.