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El director presenta ‘The end of the Loneliness’, una película que mezcla realidad y ficción y que ofrece todo lo bueno de un documental pero con una parte más humana
Las montañas son su pasión y las ha conocido con numerosos documentales que ha grabado para ‘Al filo de lo imposible’. Tras varios años en el programa y mucha experiencia acumulada, Daniel Salas se lanzó a rodar documentales por su cuenta, un salto del que “nunca” se ha arrepentido, aunque haya tenido sus momentos buenos y malos. Ahora presenta ‘The end of the Loneliness’, una película documental que tiene como protagonista, entre otros, a Carlos, un montañero de 70 años que ha escalado junto a él una montaña de más de 7.000 metros a la que nunca nadie había subido. Del otro lado está la hija de este experimentado aventurero que, desde Valladolid, cuenta cómo se vive esta gran pasión esperando en casa. La proyección será mañana a las 16 horas en los cines Roxy.
¿Qué cuenta ‘The end of the Loneliness’?
La película cuenta la historia de una montaña virgen, el Dome Khang, que no se había escalado hasta el momento y cuya cumbre hemos intentado conseguir durante tres años. Ahora lo hemos logrado por fin y es algo muy especial porque ya en 1930 hubo expediciones y parece mentira que después de tantos años y que el hombre haya llegado a la luna haya montañas que todavía son inaccesibles.
¿Ha formado parte de la expedición?
Sí, he trabajado como cámara y he estado sufriendo todos los procesos de la expedición, pero ha sido un trabajo fantástico y muy emocionante.
Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que uno de los montañeros tiene 70 años.
Sí, Carlos, es uno de los protagonistas porque es increíble que con esa edad pueda estar en lo alto de la escalada de más alto nivel. Con él, con su historia y con sus vivencias aportamos la parte más humana de la película. Hemos decidido que sea algo más que un documental sobre una montaña en la que no se explica nada de los sentimientos y las vivencias de los montañeros. Por eso hay un nexo común con la gente que se queda aquí cuando los montañeros se van de expedición. Esa unión es la excusa ideal para hablar de la montaña sin hacerlo todo en primera persona.
¿Todos los que salen en el largometraje son personajes reales?
Todos son personajes reales pero algunos de ellos están interpretados por actores. Por ejemplo la hija de Carlos está interpretada por una actriz que se ha basado en el personaje real. Esto nos ofrece una mezcla de realidad y ficción que empieza con una conversación de Carlos con sus hijas en 1975 en la que les cuenta que aún existen montañas que no han sido escaladas por nadie y que su sueño es llegar a la cima de alguna de ellas.
Tras toda su experiencia rodando documentales con ‘Al filo de lo imposible’, ¿cómo dio el paso para lanzarse a rodar una película así?
Siempre he hecho género documental al más puro estilo con historias muy reales en las que no hay cabida a tener un poco de ficción o jugar con la realidad para explicar qué se siente al escalar las montañas. Ahora he querido ir más allá del puro paisaje, aunque las grandes imágenes de las montañas y las vistas también forman parte de este trabajo.
¿Por qué ese título?
Significa el fin de la soledad para la montaña y también el fin de la soledad de los que te están esperando en casa cuando terminas la expedición y vuelves. Le hemos dado personalidad a la montaña y lo vemos como que es ella la que lleva muchos años sola.
¿Y por qué en inglés?
Me gusta mucho en inglés. Suena mejor. En español creo que soledad es una palabra que se ha oído demasiado. Además he rodado la película para que se distribuya también en el extranjero, y el título en inglés facilitará las cosas.
Dice que quiere mostrar lo que sienten los montañeros. ¿Qué se siente?
Es una superación personal a todos los niveles. Han sido muchos kilómetros los que hemos tenido que escalar tanto psicológica como físicamente. Tu cuerpo está tan cansado que no has terminado de escalar la montaña hasta que no estás de vuelta porque la bajada puede ser tanto o más peligrosa que la subida.
¿Cuántos montañeros fueron a la expedición?
Fuimos seis, aunque a lo largo de los tres años se han ido turnando. Los fijos hemos sido cuatro y hemos hecho tres expediciones. La última ha sido en la que hemos logrado llegar arriba. Este equipo se ha formado a raíz de un estudio que hizo la Sociedad Geográfica Española sobre las montañas que aún quedaban por escalar. Nosotros hemos logrado llegar a una cumbre, pero hay otras muchas, incluso algunas que ni siquiera se conocen.
¿Ha sido difícil conseguir financiación?
Ha sido una conjunción de fuerzas. Por un lado la expedición la pagó la Sociedad Geográfica Española y luego conseguí el apoyo de una marca de alimentación y la unión de las productoras Igapin y Dokumalia.
¿En qué le ha ayudado para este trabajo sus años en ‘Al filo de lo imposible’?
Me ha ayudado a nivel técnico y de saber cómo hacer las cosas en la montaña. Las primeras escaladas las hice cuando estuve en Televisión Española y ese trabajo fue el que me impulsó a seguir en el mundo del montañismo y de los documentales. Me ayudó a dar el salto y dejar la tele para instalarme por mi cuenta.
¿Ha merecido la pena ese salto?
Sí, estoy haciendo lo que más me gusta y eso es fantástico. Ha habido muchos momentos de altibajos y veces que he estado a punto de tirar la toalla, pero cuando conocí a Ignacio García todo cambió. Espero que lleguen años más estables en el futuro.
¿Qué proyectos tiene en mente?
Ahora estoy centrado en esta película, pero una de las cosas que tienes en la cabeza cuando llegas a una cumbre es la siguiente que vas a hacer. En enero me voy con Carlos Soria al Kilimanjaro. Vamos a rodar allí porque él será la persona más mayor que finalice el proyecto de las Siete Cumbres en los Siete Continentes. Le queda el Kilimanjaro y quiero estar con él cuando lo consiga.
¿Les han llamado muchas veces locos por dedicaros al montañismo de alto nivel?
Me han llamado más veces loco por grabar documentales que por escalar. Hoy en día es más peligroso dedicarse al documental que a escalar. Espero que llegue un día que tenga más continuidad.
¿Qué espera de su paso por la Seminci?
Estoy deseando ver la película en pantalla grande y que la vea la gente, porque ahora la han visto muy pocas personas. Es un honor estar en el festival porque es un trampolín para todo el mundo en general. Además se presenta terminada por completo y estoy muy contento de que nos hayan dejado mostrarla.

