Abril, 2009

Kanchenjunga: En plena aclimatación

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Como Sísifo

Estamos en plena fase de aclimatación, aquella que permite a nuestros cuerpos y también a nuestras mentes, adaptarse al fenómeno de la hipoxia, o lo que es lo mismo, la disminución de oxígeno en el aire ambiental, consecuencia de estas elevadas altitudes. Ayer bajamos del campo II del Kanchen, situado a 6668 metros de altura sobre el nivel del mar. La ascensión entre el campo I y el II transcurre por medio de un paisaje impresionante que comienza en una arista con vistas infinitas, prosigue a través de una calurosa y agrietada llanura glaciar y termina con una escalada glaciar, un tanto caótica.

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Manaslu: Pauner se cita con la cumbre para dentro de unos días

 

 Carlos Pauner narra su ataque fallido a la cumbre del Manaslu:

 

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COMO ARENA ENTRE LOS DEDOS

 

Como la arena entre los dedos se ha escapado la cima del Manaslu. A las 4 de la tarde, con un enorme cansancio acumulado por los duros días vividos, observaba los últimos metros barridos por el viento y tomaba la difícil decisión de dar la vuelta. A 8.100 m de altura todo depende de tí, de tus fuerzas, del estado de la ruta, del viento y de tus sensaciones propias. Eres libre, como el mismo viento que sopla y a la vez eres esclavo de tu destino. Todo o nada. La gloria o la muerte. Todo se decide en unos pocos eternos segundos y ayer, mi decisión a 60 metros de la cima fue la de dar la vuelta. Nada es gratis en este mundo y nuestra historia en este monte ha sido dura y larga. Subimos el día 25 al campo 2 a 6.300 m de altura. Sin novedad, partimos al día siguiente al campo 3 a 7.100 m (en nuestro caso).

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Manaslu: Joao García logra su duodécimo “ocho mil”

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Joao García ha regresado al campo base del Manaslu después de alcanzar la cumbre de 8.163 metros el mismo día que Carlos Pauner se vio obligado a retirarse a escasos metros de su objetivo. El montañero portugués regresó al base en la noche del martes después de 24 horas de esfuerzo ininterrumpido. El objetivo de la expedición a la octava mayor montaña del planeta fue alcanzado a las 11.00 horas, hora nepalesa, en condiciones particularmente adversas: “Había mucho más viento del que esperaba y hacía mucho frío”, declaró el montañero. De los veinte alpinistas que iniciaron el ataque final al inicio de la madrugada, sólo García y una expedición coreana llegaron, con muchas dificultades, a la cumbre. En la bajada, el portugués se cruzó con la expedición de Carlos Pauner y con otra italiana que, exhaustos por la intensidad del viento habían dado media vuelta a pocos metros de la cumbre.

“Pese a todo, creo que todo estuvo dentro de la normalidad, después de cinco semanas de espera debido a las nevadas”, añadió.

Con la conquista del Manaslu, realizada en solitario después de que sus compañeros de expedición desistieran, Joao García su décimo segunda cumbre de ocho mil metros y prosigue con el proyecto de conquistar, sin oxígeno artificial ni porteadores de altitud, las catorce montañas más altas del planeta.

El Nanga Parbat, en el Karakorum, este verano y el Anapurna, de nuevo en Nepal, en la primavera de 2010 serán sus próximos retos.

 

Makalu: Ultima fase de preparación de la subida por el Pilar Oeste

28 Abril, 2009

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Tres días después de llegar a su Campamento Base (5.300) tras hollar la cima del Baruntse, los tres alpinistas de la Expedición Naturgas Makalu Oeste 09 han decidido emprender sin dilación su última fase de aclimatación, en su aventura por conseguir escalar la cumbre del Pilar Oeste del Makalu, por primera vez en la historia, al estilo ligero o alpino. Esta última fase de preparación es ascender el Makalu-La y pasar allí una noche.

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Kangchenjunga: Zerain se prepara en el campo base

 Alberto Zerain narra su llegada al campo base del Kangchenjunga

 

 

ESTANCIA CAMPO BASE 1


 

Nada más llegar al campo base y recién tomado el té que nos ha dispensado la expedición de Edurne, nos hemos puesto manos a la obra para sacar unas repisas donde poder instalarnos. Hemos trabajado lo justo para mañana completarlo y no sufrir demasiado la altitud en la que nos encontramos, los 5500 metros. Así, como en los días de la marcha, hemos dormido compartiendo tiendas. Sólo el hecho de estar aquí, aunque no se vaya a escalar nada es una maravilla que va en aumento por momentos. Así que esta “obligada espera” hasta que vayan llegando las cosas, resulta gratificante y hasta cierta pereza asoma por nuestros semblantes cuando ningún contratiempo más parece retrasar el momento de empezar a ascender la montaña, ni tan siquiera el climatológico.

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