Hay tapas que sorprenden…pero negativamente. Es decepcionante entrar a un bar pedir la tapa del concurso y que te den una croqueta, de esas de las de toda la vida, que si destaca por algo es por su falta de creatividad. Tal es el caso de la tapa de La Manzana Verde que lo más original que tiene es el nombre: “Reina de corazones” y que no es más que un croquetón sin gracia. La encargada nos comentó que entre sus ingredientes están el queso fresco, el membrillo y el bacon pero son sabores que se pierden en un mar de bechamel.
Recuerdo que el año pasado este restaurante presentó una tapa bastante más lograda así que es una pena que en lugar de seguir por esa línea, buscando innovar y sorprender, esta vez haya sucumbido al facilismo, optando por lo más simple tanto al momento de elaborar como de servir.

Otro caso, en la misma línea es la tapa del bar La Sal. Su “Anzuelo” no creo que pesque muchos votos porque es de esas tapas que simplemente pasan desapercibidas ya que no aportan nada a un público que cada vez se vuelve más exigente. Hubo una época en que las creaciones de Rubén Becker daban mucho de que hablar pero el panorama actual es muy distinto. Recuerdo que en la edición del 2006 presentó a concurso un “Solomillo de ventresca con cecina castellana” que obtuvo el tercer lugar de la votación del jurado. Sin embargo, en octubre de ese mismo año no estuvo tan atinado al presentar, en el marco de Ecocultura, una ecotapa compuesta por unos macarrones, con pesto de tomate, servidos sobre un canapé. En esta edición del festival de Tapas por Zamora ha presentado a concurso una fórmula similar. Su “Anzuelo” no es mas que un canapé sobre el que se ha colocado una capa de paté de aceitunas y unos chipirones en su tinta. Como adorno unos trigueros a la plancha y cebolleta.

Entre lo menos destacable de esta edición del festival no puedo dejar de mencionar al café Marlene. Su “Angel azul” no es más que una vieira con cebolla aunque a decir verdad es más cebolla que vieira. No cabe duda que una vieria, con una preparación tradicional como esta, si está bien elaborada puede ser espectacular. Pero, el día que nosotros la probamos nos la sirvieron con el pan rallado quemado, lo que amargaba completamente la tapa ocultando el resto de sabores. Y sobra decir que de innovación cero puntos.

Sin embargo, ustedes dirán si están de acuerdo conmigo o no, que para gustos están los colores.
Ana María Cavero
Fotos: Angel Rodríguez




